
Suena el despertador y lo primero que sientes no es sueño, es terror. Una presión en el pecho, ganas de vomitar o un llanto incontrolable antes incluso de salir de la cama. Sabes lo que te espera: miradas de desprecio, silencios cuando entras en una sala, críticas injustificadas a tu trabajo, o gritos a puerta cerrada.
El acoso laboral, o mobbing, es una de las experiencias más devastadoras por las que puede pasar una persona. No es solo «tener un mal jefe» o «un conflicto con un compañero». Es un proceso sistemático de destrucción psicológica que busca anularte, aislarte y hacerte creer que tú eres el problema, que no vales, que estás loco/a.
Y lo peor es que, poco a poco, te lo has empezado a creer.
Si has perdido la seguridad en ti mismo, si dudas de tus capacidades profesionales que antes tenías claras, o si sientes que te has convertido en una sombra de quien eras, este artículo es para ti. Recuperar tu vida es posible, y empieza por reparar el daño invisible que te han hecho.
La herida de la humillación: Un trauma complejo
A menudo, las víctimas de acoso laboral no identifican lo que les pasa como «trauma». Piensan en el trauma como un accidente o un asalto físico. Pero el mobbing funciona como una tortura por goteo.
Cada comentario despectivo, cada exclusión de un correo importante, cada humillación pública es un impacto en tu cerebro. Se genera lo que llamamos «Indefensión Aprendida»: tu cerebro aprende que, hagas lo que hagas, el resultado será negativo. Dejas de defenderte. Te paralizas.
Este estado de alerta y miedo constante deja secuelas físicas y mentales:
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Insomnio crónico: Te despiertas a las 4 de la mañana repasando conversaciones o anticipando ataques.
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Pérdida de memoria y concentración: Cometes errores tontos que antes no cometías, lo cual «confirma» (falsamente) que no vales para el puesto.
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Fobia social: Empiezas a evitar a amigos o familiares por vergüenza o falta de energía.
EMDR: Reconstruir la identidad, no solo aliviar el síntoma
La terapia convencional te puede ayudar a desahogarte y te dará pautas para poner límites. Pero cuando el daño es profundo, cuando te tiembla la voz solo de pensar en tu acosador, necesitamos ir a la raíz neurobiológica del miedo.
El EMDR es excepcionalmente eficaz en casos de mobbing porque trata estas experiencias como lo que son: recuerdos traumáticos.
Trabajamos en tres líneas:
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Desactivar los recuerdos dolorosos: Procesamos esas escenas específicas donde fuiste humillado o gritado. Quitamos la carga emocional para que puedas recordarlo sin que se te encoja el estómago.
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Desmontar las creencias negativas: El acoso te ha instalado un «virus» mental: «Soy inútil», «Soy débil», «Nadie me va a contratar». Con EMDR, sustituimos esas creencias por la verdad que el miedo te oculta: «Soy capaz», «Merezco respeto», «Sobreviví a eso y puedo seguir adelante».
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Preparación a futuro: No solo miramos al pasado. Usamos la estimulación bilateral para que te visualices en el futuro (en ese trabajo o en otro nuevo) sintiéndote seguro, tranquilo y competente.
Tus mañanas: De la pesadilla a la reconstrucción
Si estás sufriendo mobbing, es muy probable que estés de baja médica o que estés intentando sobrevivir día a día.
En este proceso, las mañanas son clave. Normalmente, la mañana es el momento de mayor ansiedad para la víctima de acoso, porque es la hora en la que «deberías» estar en ese lugar hostil. Es la hora en la que el mundo laboral se mueve y tú sientes que estás fuera, o que estás en peligro.res
Te propongo un cambio de enfoque radical: Reclama tus mañanas.
En lugar de pasarlas en casa rumiando el dolor o escondido bajo las sábanas, conviértelas en tu «horario de entrenamiento mental». Asistir a terapia EMDR por la mañana tiene un efecto empoderador brutal:
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Rompes el ciclo de evitación: Sales de casa, te vistes y te activas, pero esta vez lo haces para cuidarte, no para ser agredido.
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Claridad y energía: La reconstrucción de la autoestima requiere energía cognitiva. Por la mañana, tu cerebro está más fresco para desafiar esas creencias negativas que por la tarde, cuando el cansancio te hace más vulnerable a la tristeza.
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Un espacio seguro: Saber que tienes un lugar, de 10:00 a 14:00, donde eres escuchado, validado y respetado, crea un contrapeso vital frente a la hostilidad que has vivido.
Volver a brillar
El objetivo del acosador es apagar tu luz para que la suya no se vea amenazada. El objetivo de la terapia es volver a encenderla.
No permitas que una experiencia laboral defina tu valía como ser humano. Eres mucho más que ese puesto de trabajo y mucho más fuerte de lo que te están haciendo creer ahora mismo.
El camino para recuperar tu seguridad profesional y personal empieza con un paso. Y ese paso puedes darlo mañana mismo.
Recupera tu fuerza profesional
Sabemos que el acoso laboral te deja sin fuerzas y que pedir ayuda cuesta. En nuestra consulta estamos especializados en reparar el trauma por mobbing y devolverte la confianza que te han robado.
Hemos habilitado una Agenda Prioritaria de Mañanas, pensada para personas que están en proceso de baja o recuperación y necesitan un espacio de seguridad y reconstrucción.
El EMDR te ayudará a dejar de sentirte pequeño y a volver a tomar las riendas de tu carrera y tu vida. Consúltanos nuestra disponibilidad de huecos entre las 9:00 y las 14:00 h. Te mereces trabajar (y vivir) sin miedo.