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La respuesta sexual en hombres y mujeres

respuesta-sexualTener una vida sexual satisfactoria implica muchos factores, pero uno de los más relevantes es saber cómo funciona nuestro cuerpo y el de nuestra pareja, es decir, conocer cómo es nuestra respuesta sexual.

La respuesta sexual fue estudiada de manera exhaustiva en la década de los años 60 por el ginecólogo William H. Masters y la psicóloga Virginia E. Johnson. Para llevar a cabo sus investigaciones decidieron observar científicamente a más de 300 parejas mientras mantenían relaciones sexuales (rompiendo los prejuicios emocionales y morales que suponía estudiar la fisiología sexual a niveles tan directos y observables), a lo largo de más de 1000 episodios de actividad sexual.

Gracias a estos estudios surgieron las bases de la terapia sexual moderna, expuesto en su primer libro “La respuesta sexual humana” (1966).

Actualmente definimos la respuesta sexual humana como una consecución de 5 etapas bien diferenciadas, expresadas de forma diferente en el hombre y la mujer:

1. DESEO: Es el impulso que lleva al sujeto a querer mantener relaciones sexuales. Es un proceso mucho más complejo que la simple necesidad fisiológica (está determinado por numerosos factores: psicológicos, físicos, ambientales…).

Esta fase no se añadió a la respuesta sexual hasta los años 70, enfatizando el aspecto mental en el proceso: “el cerebro es el principal órgano sexual” (H. Kaplan).

2. EXCITACIÓN: Se produce como consecuencia de una estimulación sexual, ya sean estímulos internos (pensamientos, fantasías…), externos (imágenes, recibir caricias…) o ambos a la vez. A nivel psicológico esta fase se caracteriza por el aumento de sensaciones placenteras y tensión sexual, y a nivel físico por cambios vasculares y musculares que preparan al sujeto para la relación sexual, (provocando la erección del pene y la elevación de los testículos en el hombre, y la erección del clítoris y la lubricación de la vagina en la mujer).

El hombre suele ser más receptivo a los estímulos externos y directos, mientras que la mujer requiere más de estímulos afectivos y mentales (en ocasiones más difíciles de conseguir). La mujer además suele necesitar más tiempo de excitación para poder pasar a la siguiente fase.

3. MESETA: En esta fase se incrementan los niveles de excitación sexual, llegando a un punto en el que, como su nombre indica gráficamente, se mantiene la excitación durante un tiempo determinado, aunque con características más placenteras y avanzadas. A nivel físico, el tercio exterior y la entrada de la vagina se engrosan en la mujer, y en el hombre el glande y la base del pene aumentan de tamaño. Todo ello prepara a la pareja para llegar a la siguiente fase: el orgasmo.

El hombre también suele necesitar menos tiempo para pasar de esta fase a la siguiente, mientras que la mujer requiere de una etapa más lenta y duradera para conseguir el orgasmo.

4. ORGASMO: Una vez se ha conseguido pasar por las dos fases anteriores el cuerpo está preparado para alcanzar el orgasmo. Se trata de la fase más placentera del acto sexual en cuanto a intensidad, y físicamente se caracteriza por llegar a un tope máximo a nivel de frecuencia cardíaca y respiratoria, así como una serie de contracciones genitales y anales que desembocan en la eyaculación masculina y el orgasmo femenino. A nivel emocional puede desencadenar reacciones tales como risa, llanto, gritos, etc.

En la mujer hay un mayor componente emotivo y psicológico que puede retardar o entorpecer la llegada a esta etapa.

5. RESOLUCIÓN: Es la etapa final del ciclo sexual, por lo que todos los cambios físicos que ha llevado a cabo el cuerpo para realizar el acto sexual vuelven a su estado original, y psicológicamente aparece una sensación de bienestar y relajación general.

El hombre tras esta fase pasa por un periodo refractario, necesitando  un tiempo de descanso que va de minutos a horas, hasta poder llevar a cabo otro ciclo sexual, mientras que en la mujer este periodo no se produce, pudiendo conseguir otro orgasmo al poco tiempo si recibe la estimulación adecuada.

¿Cuál es la causa de un trastorno sexual?

Todas estas fases pueden verse afectadas por factores como sufrir una enfermedad o tomar ciertos tipos de fármacos. Por ello, antes de realizar una terapia sexual siempre se recomienda realizar una evaluación médica para poder descartar un origen físico del problema sexual.

Sin embargo, la mayoría de los trastornos sexuales surgen por factores tales como falta de información sexual (unido a mitos y creencias sexuales erróneas), poca experiencia sexual, experiencias traumáticas, problemas de pareja, o excesiva preocupación por un mal rendimiento sexual.

En estos casos, pedir ayuda a un terapeuta sexual es un paso imprescindible para conseguir disfrutar de una sexualidad satisfactoria y enriquecedora.

 

 

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